Los buenos campeonatos de fútbol, los que sobreviven y perduran con el paso de los años, son los que se reciclan y buscan siempre la forma de progresar respecto a su anterior edición. El IV Torneo Jose Martija, celebrado el sábado, 15 de junio de 2019, demostró su intención de consolidarse como uno de los clásicos del cierre de la temporada oficial de fútbol guipuzcoano. El ambicioso paso adelante dado por la organización fue elevar la categoría del campeonato, pasando de benjamín a alevín, e invitar a la R. Sociedad y todo un R. Zaragoza para elevar aún más el caché de una competición que cada vez va adquiriendo más prestigio en el norte de la península. Por si fuera poco, los Chavales de Martija, anfitriones del evento, tuvo un detalle de postín con la lasarteoriatarra Iraia Iparaguirre que hizo el saque de honor del torneo nada más y nada menos que con el balón con el que se inauguró el estadio de Anoeta. Sucedió en 1993, precisamente en un R. Sociedad-R. Madrid que finalizó 2-2. La recientemente proclamada campeona de Copa de la Reina en Granada recibió el cariño y el reconocimiento de sus paisanos y de la organización, ya que Nieves, la mujer del homenajeado, le entregó un ramo de flores.
Por segundo año consecutivo fueron doce los participantes, con la novedad ya citada de ser alevines de primer año. El formato siguió siendo el mismo, de Fútbol-8 y la lista de equipos fue de prestigio: R. Sociedad, Antiguoko, Eibar, Zaragoza, Texas, Martutene, Vasconia, Beti Ona, Real Unión, Ostadar, Añorga y Bansander.
Por la mañana se celebró la fase clasificatoria, con tres grupos de cuatro conjuntos, en la que se vivieron duelos de gran altura. Al mediodía los protagonistas se juntaron en el frontón del polideportivo para saborear un nutritivo menú compuesto por arroz, lomo y yogurt. Por la tarde se dio paso a la resolución de las dos competiciones ya con la denominación de alto standing. Por un lado, los ocho mejores disputaron la Champions League y los otros cuatro restantes, la siempre relevante Europa League. En la final de las finales denominada Champions League, el Antiguoko se impuso al R. Zaragoza por un claro 5-2 y en el menor escalón, Europa League, el Ostadar hizo vibrar a su público imponiéndose en un derbi local al Texas por 5-1.
Tras la pertinente entrega de los galardones y la Copa, la organización tuvo el detalle de repartir presentes entre los participantes y los asistentes a un evento en el que disfrutaron tanto que prometieron regresar en ediciones futuras. No faltaron las risas y los piques con el sorteo de la rifa de camisetas y material deportivo.
Pero sin duda el momento cumbre de la jornada del aquel soleado 15 de junio de 2019, que provocó las lágrimas de muchos presentes, fue el bertso que cantó Josu en memoria de su añorado y recordado aita y dedicado a todos los que habían engrandecido su figura con un torneo de altos vuelos que promete emociones fuertes para los próximos años. Qué orgulloso por ti Jose…